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Escribir sobre la naturaleza: historia y figuras clave del Nature Writing

Desde Virgilio hasta Marguerite Yourcenar, pasando por Gabriela Mistral o Víctor Hugo, la naturaleza siempre ha ocupado un lugar central en la narrativa humana. En el corazón de los mitos antiguos, inspira a los poetas, apasiona a los filósofos, exalta a los románticos y alimenta la literatura de anticipación.

La naturaleza, una musa internacional 

En Ensoñaciones del paseante solitario (Rêveries du promeneur solitaire), Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) expresa su pasión por la naturaleza, que considera un refugio eterno donde aislarse de la sociedad: «El momento en que escapo del cortejo de los malvados es delicioso, y tan pronto como me veo bajo los árboles, en medio del verdor, creo verme en el paraíso terrenal».

Al igual que Rousseau, Goethe (1749-1832), en Alemania, evoca la simbiosis entre el hombre y la naturaleza. En Las penas del joven Werther, el héroe epónimo, dotado de una gran sensibilidad, considera la naturaleza como una figura maternal acogedora, compuesta por paisajes propicios para la ensoñación a lo largo de las estaciones.

El movimiento del Nature Writing

Describir nuestra relación con la naturaleza nos permite cuestionar el mundo en el que vivimos, pero también conocernos mejor a nosotros mismos

En el siglo XIX, en Francia, los poetas románticos celebraban la naturaleza: Lamartine y su ilustre lago, Chateaubriand en sus Memorias de ultratumba o Víctor Hugo en sus Contemplaciones. En la misma época, en Estados Unidos surge el movimiento del nature writing, una literatura de los grandes espacios que describe con admiración y lirismo una naturaleza fuera de lo común. Introducido por Walden o la vida en los bosques, de Henry David Thoreau, publicado en 1854, se populariza el tema de un héroe que se adentra solo en una naturaleza hostil y sale transformado.

Un movimiento procedente de Estados Unidos 

Cada estado norteamericano tiene su propio outdoor novelist: Philip Meyer en Texas, John Krakauer en Alaska (que dio lugar a la película Into the Wild), Gérard Donovan en Maine… Estas historias describen una naturaleza poderosa y majestuosa, escenario de profundas reflexiones sobre la finitud del hombre y su lugar en el universo. 

Según Cédric Baylocq Sassoubre, el Nature writing (literatura de la naturaleza) se ha desarrollado mucho en Estados Unidos en los últimos 30 años, como contrapunto al liberalismo, la urbanización galopante y la destrucción sistemática de la mayoría de las normas medioambientales. En Francia, este tipo de literatura cuenta entre sus representantes con Nicolas Bouvier o, más recientemente, Sylvain Tesson.  

Precauciones al escribir 

Sin embargo, la creciente popularidad de este género literario suscita algunas reservas. El escritor Jonathan Hope invita a una cierta «sobriedad en la escritura», que sugiere centrar en la «contemplación» más que en la «actuación», para evitar el escollo de una puesta en escena autobiográfica en la que la naturaleza no sería más que una decoración pretexto para narrar una hazaña al aire libre.

El escritor también recuerda la importancia de la capacidad de observación del autor, así como su capacidad de asombro, que no debe sumirlo en una ingenuidad excesiva. Aboga por una mirada tierna, pero también erudita sobre la naturaleza. 

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